
Interview with Marc Minkowski, Conductor of Robert le Diable, Berlin, 2000
Marc Minkowski: 'Nunca trabajo con especialistas'
Published in Mundo Clasico Sept. 1-3, 2000 ( www.mundoclasico.com )
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la página del Club de Aficionados a Meyerbeer (Español)
Enrique Sacau
Esperábamos
al más importante director de música antigua de nuestros días y apareció
Marc Minkowski, un hombre de verbo sereno y claro. Con largas respuestas,
alternando el francés y el inglés, mostró su amor por el teatro que guía
fundamentalmente su carrera. Abierto a un muy diverso repertorio y respetuoso
con todas las formas de interpretarlo habló para Mundoclasico.com de su
presente y de sus proyectos que, afortunadamente, no olvidan algunas visitas a
España.
Pregunta:
Dado que es la primera vez que interpreta música de Bach en España nos gustaría
saber cuál cree que es su aportación a este repertorio y por qué no se ha
acercado a él anteriormente.
Respuesta:
Efectivamente yo no dirijo Bach a menudo por varias razones. Su música es tan
monumental que el intérprete tiene menos trabajo. No es, sin embargo, la
primera vez que dirijo Bach porque ya he hecho Oratorio de Navidad y
algunas cantatas. Además, cuando yo tocaba con otros directores hice mucho
Bach, por ejemplo con Herreweghe con quien hice Bach en Cuenca, o La Pasión
según San Mateo, etc., etc.
He
elegido las Suites de Bach porque es una preciosa opus orquestal y porque
he creído que mi orquesta no es suficientemente conocida al margen de la música
vocal. Hacemos mayoritariamente ópera y nos encanta, pero es bueno variar, así
que también haremos otras cosas sin cantantes. Las Suites son obras
admirables que considero un homenaje a la música de danza francesa, a la vez
que son muy alemanas en el contrapunto, la forma y considero especialmente
interesante tocar las cuatro juntas, lo que resulta muy raro. Se hacen completos
los Conciertos de Brandemburgo. Es muy interesante para conocer las
diferencias entre ellas. La más famosa es la nº dos en si menor es muy
delicada, muy intelectual, muy refinada y quizás la más perfecta. La suite en
re menor resulta muy majestuosa y posee un ritmo arquitectónico. Son sin duda
el mayor homenaje a Francia
P:
Siempre se ha acercado usted al repertorio barroco -en el que es considerado el
más importante exponente en este momento- y en especial al apartado vocal tanto
sacro como profano. Es partidario de cantantes especializados o prefiere
trabajar con divos del panorama internacional.
R:
Yo nunca trabajo con especialistas. Nunca he dado un concierto con Montserrat
Figueras, nunca he dado un concierto con Emma Kirkby.
P:
Me refiero a sí ha sido usted partidario de cantantes desconocidos por alguna
razón en especial o si prefiere trabajar con grandes divos como ya ha hecho con
Von Otter, por ejemplo. .
R:
Yo sueño con dar un concierto con Plácido Domingo, por ejemplo: Combattimento
di Tancredi de Monteverdi. He ofrecido un concierto hace dos años con June
Anderson; también trabajo a menudo con Anne-Sofie von Otter -una cantate muy
interesante, verdaderamente muy musical- y me gustaría trabajar con Cecilia
Bartoli con quien tengo el proyecto de grabar Giulio Cesare de Händel en
el que ella cantará el papel de Cleopatra. No tengo preferencias; a veces también
me gusta descubrir nuevos cantates como es el daso de Magdalena Kozena que ahora
es una cantante de alto nivel internacional.
P:
A pesar de ser unánimemente reconocido por la crítica española por sus
interpretaciones de música antigua, no es usted un asiduo de nuestros teatros.
Sabemos que asistió usted a una representación en el Teatro Real y nos gustaría
saber qué opina acerca de sus cuerpos estables y del propio teatro.
R:
Aunque agradezco la favorable crítica, no me gustaría ser encasillado en un
repertorio concreto porque me gusta hacer música muy diversa. Aunque hasta
ahora mi discografía se ha centrado casi íntegramente en el repertorio antiguo,
esto va a cambiar en los próximos años, en que espero hacer mucha música romántica
y Arvo Pärt y muchos modernos americanos como John Adams, Steve Reich y Philip
Glass. Sobre todo estoy en una etapa de acercamiento a los románticos franceses
y este año he dirigido Carmen, Manon o Roberto el diablo
de Meyerbeer. En fin, que estoy intentando hacer de todo.
Efectivamente estuve una vez en el Teatro Real escuchando La clemenza di Tito
y no tengo una idea especialmente formada sobre el teatro. Solamente puedo decir
que me gustó mucho el lugar. Me gusta venir a España, de hecho he estado en el
Liceo donde tendría que haber hecho Alcina. ¿Puedo referirme a
Barcelona como parte de España? Nunca se sabe... Al final no hice la Alcina
porque no era la orquesta del Liceu la adecuada. Como le dije el año pasado yo
no soy dogmático, pero en Händel o Rameau los instrumentos originales me
resultan imprescindibles.
P:
¿Tiene usted proyectos operísticos en España?
R:
No todavía no. Ayer estuve hablando con Enrique Subiela, mi agente en España,
que se mueve mucho y le comenté que me encantaría hacer Roberto el diablo
de Meyerbeer y también algo con Les Musiciens du Louvre, cosas que me gustaría
hacer en dos o tres años. También voy a dirigir y grabar Carmen con
Anne-Sofie von Otter.
P:
En su anterior visita a Galicia me habló usted de su abierta postura en el
debate acerca de la utilización de instrumentos originales. Me gustaría que
ampliase un poco esta visión.
R:
Para empezar Bach es diferente porque es tan perfecto que me gusta igual con
piano, con clave o con órgano, porque para mí, por ejemplo, Peter Schreier
dirigía y cantaba un Bach fantástico con una orquesta moderna. Por otra parte,
me gusta también el trabajo de Harnoncourt. Sin embargo, cuando dirijo Gluck, Händel,
Rameau y otros compositores barrocos, solamente lo concibo con el sonido de los
instrumentos originales y tampoco puedo decir por qué, simplemente a mí me
gusta de ese modo. Pienso que se acerca más su sonido al del universo de la época;
eso solamente se consiguen con instrumentos originales. En Mozart hay bastante
confusión: yo estoy de acuerdo con Harnoncourt que hace las primeras óperas
con instrumentos originales -La Finta Giardiniera, Lucio Silla o Mitridate-
y las de Da Ponte con instrumentos modernos. Cuando tengo delante a buenos
instrumentistas que sean inteligentes, el instrumento no tiene porque ser un
problema para mí. Lo mismo que con el último Mozart me sucede con
Beethoven,que prefiero con instrumentos modernos. Continuando con la historia de
la música, creo que a partir de ahí son preferibles los nuevos instrumentos
porque son más adecuados a la nueva sonoridad, y que los originales resultan
demasiado antiguos. Para mí la excepción está en Offenbach. Yo he hecho su música
mezclando nuevos y viejos instrumentos: el corneto o el timbal barrocos no
pueden, sin embargo, suplir a los modernos en la música de Berlioz, Meyerbeer o
incluso en el primer Wagner.
P.:
¿Qué proyectos tiene usted con respecto a la música contemporánea
norteamericana que ha citado?
R.:
Haré a final de año con la Orquesta Filarmónica de la Radio de Francia Shaker
Loops de John Adams y me gustaría hacer la ópera de Philip Glass Akenaton,
de quien ya he hecho uno de sus cuartetos. También estoy interesado en Nixon
in China de John Adams, una ópera que además cuenta con un excelente
libreto y con una maravillosa puesta en escena de Peter Sellars.
P.:
Recuerdo con admiración su grabación de L'inganno felice de Rossini y me
gustaría saber si continuará usted dirigiendo y grabando obras de Rossini.
R.:
Me alegra especialmente que mencione esta grabación porque no es muy conocida y
mucha gente la ha olvidado. No tengo proyectos para Rossini, me gustaría hacer
más, pero ahora estoy descubriendo La Dame Blanche de Boieldieu,, y Roberto
el diablo de Meyerbeer, que en este momento es mi obsesión. También me
interesan otros títulos como El profeta, de Meyerbeer. Mucha gente dirige un
buen Rossini, pero poca gente se acerca a Meyerbeer y lo que muchos hacen está
equivocado. Es muy complejo hacer esta música por sus muy diversas influencias.
También me interesan Wagner, Gluck -otra gran obsesión- y Offenbach. También
haré Los cuentos de Hoffman con Natalie Dessay cantando los tres papeles
femeninos: Olimpia, Antonia y Julieta. Julieta es para una soprano de
coloratura.
P:
Este verano dirigirá usted La coronación de Poppea en Aix-en-Provence.
¿Volverá usted al repertorio de Monteverdi?
R.:
Con Monteverdi sucede como con Bach. Es el más perfecto y el más importante,
pero muchos lo dirigen muy bien. Yo no pude negarme a la interesante petición
de Aix-en-Provence por la magnífica producción y porque me gusta mucho
Monteverdi. . Me encanta La coronación de Poppea, además porque su
libreto es el más perfecto de toda la historia de la música. Es verdaderamente
moderno. Yo descubrí Monteverdi con Harnoncourt. Raymond Leppard y Rene Jacobs
han hecho excelentes Monteverdi también. Este es casi mi primer Monteverdi en
teatro. Puede decirse que es mi primer Monteverdi en serio. He hecho Orfeo
en una pequeña producción y lo he tocado con Malgoire, también he hecho algún
concierto con Madrigales. Es una música que por su enorme complejidad
supone una gran responsabilidad para mí.
P:
No ha dirigido usted óperas de Haydn.
R.:
El nombre de Haydn es como Buda. No lo conozco lo suficiente. Sus óperas
londineses no me parecen tan buenas como sus sinfonías, aunque puedo cambiar de
opinión. Sus sinfonías son tan perfectas. Y, claro está. sus oratorios ....
P.:
¿Prefiere usted The Creation o Der Schöpfung?. ¿Cuál es su
opinión sobre la edición crítica de Nicholas Temperley.
R.:
Sin duda, The Creation. Siempre utilizo la edición de Temperley porque
considero que el oratorio resulta mucho más poético en inglés.
P.:
¿Tiene usted proyectos para el Festival Mozart?
R.:
No, todavía no, pero pueden llegar pronto. El lugar me ha gustado
P.:
¿Conoce usted el trabajo de la Orquesta Sinfónica de Galicia? ¿Existe alguna
posibilidad de que la dirija en próximas temporadas?
R.:
Los he escuchado un poco en disco; conozco el excelente curriculum del señor
Spadano y tengo la opinión que me ha dado Krivine, que está muy contento y
para mí él es un excelente director. Todavía no hay ningún proyecto firme,
pero sí. Creo que esta pregunta sería mejor que me la hiciera al final de la
semana.
P.:
Ha dirigido usted las sinfonías de Mehùl. ¿Conoce usted la de Arriaga? Tiene
muchas concomitancias con las de Mehùl y es una excelente sinfonía de la que
existe una reciente edición crítica.
R.:
Me agrada que me cite a Mehùl porque he sido invitado en otoño a dirigir a Los
Ángeles Philarmonic Orchestra y voy a hacer la Sinfonía Fantástica de
Berlioz y en la segunda parte la 1ª Sinfonía de Mehùl. Tiene óperas
muy interesantes. No conozco bien la sinfonía de Arriaga, pero estoy interesado
en ese tipo de repertorio.
P.:
Ha citado usted óperas de Boieldieu, Massenet o Meyerbeer ¿Y Berlioz?
R.:
Tengo un proyecto para Benvenuto Cellini en Grenoble, que está a cien
kilómetros del pueblo de Berlioz la Côte-St. André por su segundo centenario.
Es una obra muy compleja tanto para la orquesta como para los cantantes por sus
enormes dimensiones.
P.:
En los últimos años todas sus grabaciones han sido en directo. ¿No piensa
volver a grabar en estudio?
R.:
Siempre grabo en directo, y siempre lo he hecho salvo contadas excepciones.
P.:
Para terminar, y teniendo en cuenta que somos un periódico que se difunde a
través de Internet, nos gustaría conocer su opinión acerca de las
posibilidades musicales de la red.
R.:
Nuca he pensado en Internet. Soy un ser prehistórico y no entiendo el fenómeno
del ordenador. Todo el mundo dice que Internet es el futuro, pero yo no
comprendo nada. Me parece muy interesante la posibilidad de visitar lugares a
través de fotografías.
P.:
¿Considera que Internet es el futuro de la difusión fonográfica?
R.: Yo empecé a comprar discos antes de la era del compact disc y me encantaba ir a una tienda y comprar aquellas enorme grabaciones de vinilo y lo que más me gustaba era comprar una gran ópera y abrirla con aquellos enormes libretos. Recuerdo cuando compré las Sinfonías de Beethoven por Karajan -las últimas- con la dorada y espectacular portada. Era como un tesoro. Todo esto ha desaparecido con el compact disc. Siempre intento que Deutsche Grammophon no ponga portadas modernas a mis discos, porque creo que el exterior debe ser el reflejo del interior. En el Dardanus de Rameau el diseño era... (hace gestos que refieren líneas rectas y bruscos ángulos) y no creo que ese sea el camino. Si es cierto que Internet es el futuro de la fonografía todo esto se habrá terminado y me entristece.
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